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Cómo saber si tu cableado aguanta lo que le vas a pedir

Qué revisar en un cableado existente antes de invertir en equipo nuevo: categoría, certificación, etiquetado y densidad de nodos.

La mayoría de las oficinas que visitamos no tienen un problema de red: tienen un problema de cableado que se manifiesta como un problema de red. Se nota porque el síntoma cambia de lugar. Un día es la sala de juntas, otro día es contabilidad, y el switch nuevo que compraron no arregló ninguno.

Empieza por saber qué tienes

Antes de cotizar nada, hay tres datos que cambian toda la conversación: la categoría del cable, si alguna vez se certificó, y cuántos nodos activos hay por área contra cuántos puertos existen.

  • Categoría 5e: da gigabit sin drama. Sigue siendo suficiente para la mayoría.
  • Categoría 6: necesaria si vas a mover 10 gigabit en tramos cortos.
  • Sin etiquetar: no es una categoría, es una deuda.

La certificación no es el papelito

Certificar un enlace es medirlo con un equipo que reporta atenuación, diafonía y retardo. No es lo mismo que «probamos que da internet». Un enlace puede dar internet y estar perdiendo paquetes bajo carga.

Cuándo sí conviene recablear

Recablear cuesta y estorba. Vale la pena cuando se juntan dos de estas tres: el rack no está etiquetado y nadie sabe qué puerto va a dónde, hay tramos que exceden los 90 metros, o vas a crecer más del 30% en nodos.

Lo que no justifica recablear

Que el internet «vaya lento» a ciertas horas casi nunca es el cable. Antes de tocar un metro de UTP, revisa el enlace de salida y la configuración de los equipos. Es más barato y a veces es todo.

Qué pedirle a quien te cotice

Un levantamiento en sitio, no una cotización por teléfono. El plano con la ubicación de cada nodo. Y la certificación de cada enlace al entregar, impresa y con el número de serie del equipo con el que se midió. Sin eso, estás comprando una promesa.

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